¿Qué indica la celebración del ‘Día de los muertos’ acerca la perspectiva de los mexicanos acerca la muerte?

Escribí este ensayo en 2015 como estudiante universitaria, después de haber pasado seis meses de intercambio en México, donde me enamoré de la cultura, la música, la comida y la energía del país. La celebración del día de los muertos me marcó profundamente; por esa razón quería investigar las orígenes de la celebración y cuánto realmente refleja las perspectivas de los mexicanos acerca la muerte.

Cementerio en Pátzcuaro, Michoacán. Credit: Jule Könneke

Introducción

La cultura, los medios y la literatura siempre han tratado profusamente el carácter alegre y jocoso de la actitud del mexicano frente a la muerte, y existe una perspectiva popular de que son justamente estas cualidades que se manifiestan principalmente en la celebración del Día de los muertos.1 Esta celebración en la que se recuerda a los seres queridos que han fallecido es, sin duda, la más famosa de México. Por muchos años ha sido, y sigue siendo, un simbol del país, de la mexicanidad, y un emblema de identidad nacional.2 La celebración tiene lugar cada año durante los días 1 y 2 de noviembre. Parte de esta ceremonia incluye la construcción de un altar para dicha persona fallecida, y ahí se ponen recuerdos, objetos que a la persona le gustaban, y en muchas ocasiones, tipos de comida. Se supone que la celebración existe para recordar a los seres queridos y sobre todo para celebrar las vidas que vivieron, sin sentirse una profunda tristeza. La muerte, según mi experiencia de crecer en Europa, principalmente en Inglaterra, siempre ha sido un tema tabú; es ese resultado inevitable que todos tenemos que afrontar en algún punto u otro en la vida, y es justamente por eso que nos da tanto miedo. El Día de los muertos no existe en otras culturas porque se supone que es “muy mexicano,”3 y que en México, existe una verdadera obsesión por la muerte.4 Sin embargo, como con todos los hechos de la vida, existen más que una única reacción o actitud hacia la muerte. La intención de esta investigación es explorar estas actitudes en la sociedad mexicana, analizando la perspectiva del poeta y ensayista Octavio Paz, junto con mis propias observaciones, conversaciones y experiencias durante mi tiempo en el país como comentario. Este ensayo argumentará que los mexicanos tienen una manera distinta de enfrentarse a la muerte, pero que esto no significa que todos los mexicanos sean intrínsecamente intrépidos, y que los sentimientos hacia la muerte en México son tan variadas como los de cualquier otro país.

Método de investigación

He elegido, como manera principal de alcanzar una mayor comprensión sobre las opiniones del pueblo mexicano, cuestionarios y entrevistas. La razón por esto es que la entrevista nos permite investigar una realidad social, dónde podemos escoger información sobre eventos y aspectos subjetivos de las personas en cuestión: creencias, actitudes y opiniones, que de otra manera no estarían al alcance del investigador.5 Sin embargo, como todos los métodos de investigación, existen desventajas. Primeramente, es importante notar el hecho de que la muestra es extremadamente pequeña. Por esa razón, los resultados se deberían tomar con ciertas reservas, dado que, naturalmente, no seria posible hablar con cada persona individualmente. Además, el demográfico de la investigación pone una restricción sobre el resultado: generalmente, las personas entrevistas son mas jóvenes, con una edad mínima de 22 años. Esto se debe a las circunstancias de mi visita en México – estudiar. Asimismo, la investigación tuvo lugar en Guadalajara, una gran ciudad. Con la modernización de México – especialmente en las grandes ciudades – creciendo cada vez mes, no seria sorprendente que la tradición o, mejor dicho, las visiones más tradicionales, se pueden estar perdiendo poco a poco.6 Por lo tanto, las actitudes de los que han vivido toda su vida en las ciudades, no necesariamente reflejan las mismas opiniones que las personas que residen en las áreas mas rurales. A pesar de estas restricciones, no se puede negar que la oportunidad observar y escuchar las actitudes nos permite poseer una visión, aunque limitada, a lo que algunos mexicanos nativos realmente piensan del tema en comparación con el retrato de Paz.

Análisis de las perspectivas de Octavio Paz y otros intelectuales

Regresamos a la cuestión que se plantea en este ensayo. Por supuesto, ya existen muchas opiniones sobre la perspectiva mexicana acerca la muerte. Los académicos mexicanos y extranjeros citan frecuentemente la celebración como algo característico de México, y como una expresión de una relación con la muerte exclusivamente mexicana.7 El consensos general, el que se puede ver compartido por muchos intelectuales, es la opinión de que los mexicanos no temen la muerte, que la afrentan con valerosidad. Este ensayo empezará por analizar esta perspectiva de acuerdo con el intelectual, poeta y ensayista mexicano Octavio Paz, según lo que expresa en su libro El laberinto de la soledad (en adelante El laberinto) publicado en 1950, un libro que nunca ha dejado de provocar controversia, con su estatus como un texto ‘casi sagrado’ de la cultura nacional.8 Antes que nada, es necesario expresar que Paz no será el enfoque de este ensayo, sino un base significativo sobre el cual se puede desarrollar el argumento y contestar a la pregunta que se presenta. Es crucial que analicemos su obra para obtener una perspectiva de alguien que ha tenido un papel importante como una de las figuras mayores de la literatura contemporánea de América Latina.9

Una mirada a los primeros cuatro capítulos revela que sí existe un intento de describir una multitud de características psicológicas, costumbres, hábitos, creencias y expresiones específicamente mexicanos, frecuentemente en forma de generalizaciones debatibles.10 Paz resume en su ensayo El laberinto de la soledad que el Día de los muertos es una parte intrínseca de la cultural nacional mexicana, que ‘la muerte nos seduce’11. A continuación, compara esta ‘perspectiva mexicana’ con la de otros países, comentando que:

“Para el habitante de Nueva York, Paris o Londres, la muerte es la palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano, en cambio, la frecuenta, le burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor mas permanente.”12

En otras palabras, Paz no solo declara una distinción entre la visión mexicana y el mundo anglo-europea, sino también implica que los mexicanos abrazan a la muerte. Paz tiene razón en decir que algunos mexicanos, sí, abrazan a la muerte, y la burlan y la festejan. Esto se puede ver en la entrevista con Damián (de 27 años); comenta que “[los mexicanos] nos burlamos de nosotros mismos, de la política etc. Nos burlamos de todo.”13 Lo que está comunicando es que no es una cuestión de temer o no temer a la muerte, sino es una cuestión ‘cultural’, simplemente que muchos mexicanos se acerca del tema de la muerte de una manera distinta a otros países. Indica que la celebración del Día de los muertos ayuda mucho porque es una forma positiva de aceptar la muerte. Pero que existe en México el mismo tabú que existe en Europea.14 Carlos Fuentes ha opinado que los mexicanos sí abrazan a la muerte, pero que eso no significa que disfruten de ella.15 Esta perspectiva se desvela en la respuesta de otra entrevista cuando expresa el siguiente: “No estoy diciendo ‘Ah, no me importa que muera!’, no. Es más que, siempre estoy lista si me va a pasar algo, estoy bien. No sé. No le tengo miedo [a la muerte], no. Pero claro que no me gustaría morir porque la vida es una bendición”. 16 Es exactamente esto, que los mexicanos no invitan a la muerte, y no es algo que les gusta, sino que la muerte es una inevitable parte de nuestro paso en esta vida,17 y por eso la festejan por lo que es: parte de un proceso natural.18

Sin embargo, esto no quita el problema de que la descripción de Paz implica que los mexicanos reciben la muerte como ‘una especia de amigo bienvenido’, como lo articula Stanley Brandes.19 Aunque tenga razón en algunas de sus observaciones – que muchos mexicanos tratan de celebrar la muerte en vez de ignorarla – es evidente que el retrato de Paz muestra una gran generalización. No obstante, dado la enorme popularidad de El laberinto, las actitudes de Paz acerca la muerte se han reproducido, con algunas aspectos modificados, y aceptado hasta el punto donde se consideran casi una especia de autoridad intelectual.20 Ferguson comenta que “México es probablemente el único país del mundo en el que una persona anhela, con cierto placer, su propia muerte, su propio funeral, su propia tumba..”21 El problema aquí es que esta representación homogeneiza al pueblo mexicano. Tendría también que señalar el hecho de que Fergusson no sea mexicana, sino estadounidense; por eso se puede argumentar que son aún más cuestionables estas declaraciones confiadas, cuando vienen de que alguien que no comparte la cultura de las personas a quienes está refiriendo. Muestra una romantización del ‘otro’, es decir, de otra cultura distinta a la nuestra.22 La declaración de Ferguson es un ejemplo perfecto de la manera en que las diversas imágenes de los otros se construyen por los intelectuales.23 La opinión de Ferguson se expresa de nuevo por Brodman, también estadounidense, que refiere a “la actitud de los mexicanos hacia la muerte, su indiferencia hacia ella, y su fascinación por ella”.24 Una vez más, esta declaración valiente es problemática, la razón siendo que no es preciso indicar que esta fascinación por la muerte existe únicamente entre los mexicanos. Existen personas por todo el mundo que tienen una fascinación por este fenómeno que no conseguimos entender completamente, y que sigue confundiéndonos – yo misma soy una de estas personas. Brandes apoya esta crítica, argumentando que la imagen que describen personas tales como Paz y Brodman describe sentimientos que son prácticamente universales, y no exclusivamente sentimientos mexicanos. También señala el hecho de que los mexicanos sean tan variados en sus actitudes hacia la muerte como cualquier otro pueblo: algunos temen a la muerte y otros no. Cuando se les pregunté si temían la muerte, las personas entrevistadas tuvieron respuestas variadas. Tome Monserrat (29) por ejemplo. Ella respondió que “no, creo que mientras estés consciente que es un destino al que todos vamos a llegar todo está bien.”25 Sin embargo, Fernando (27) respondió a la misma pregunta: “por supuesto que sí,” acentuando que “temer a la muerte es algo totalmente natural.”26 Esta frase inmediatamente contradice lo que Paz argumenta de manera tan cierta, y es muy probable que hayan muchos otros mexicanos que tengan la misma actitud que este hombre.

De hecho, la actitud de Fernando se repite en otra entrevista, con Damián (28). Su respuesta cuando preguntado si temía a la muerte fue muy interesante. Inicialmente, respondió inmediatamente con una confianza convincente: “No, no me da miedo.” 27 Pero con la continuación de la entrevista, después de 10 minutos hablando del tema, admitió:

“Te respondí inicialmente que “Ay no, no tengo miedo”, y realmente, pues.. es una cuestión de sí, pero no… No es que no la tengamos miedo.. Suena muy bonito, celebrar los muertos, ¿no? Pero también yo tengo el mismo temor que todo el mundo, seguro, en Inglaterra tiene, ¿no?… Mejor bloquear y te vas a otra cosa.”28

Eso me llamó mucho la atención y empecé a preguntarme si esta reputación famosa de no temer a la muerte pueda poner una presión sobre algunos mexicanos. Juan M. Lope Blanch expresó que el hombre, el verdadero ‘macho’ no debe temer a nadie, ni siquiera a la muerte. O debe, al menos, sobreponerse a su natural temor.29 Esto explícitamente muestra el problema del machismo que existe en México, un tema importante aunque uno que no se puede permitir examinar en detalle en este ensayo. Puede ser que muchos mexicanos esconden sus sentimientos de miedo para no parecer cobarde, para cumplir el papel del ‘macho’, que se espera de ellos. En resumen, tomando estas respuestas en cuenta, se puede observar que el retrato de Paz en El laberinto no refleja la gama completa de emociones que todo ser humano experimenta cuando se enfrenta a la muerte.30

Regresando a la entrevista con Monserrat, ella continua por hablar del fallecimiento de su padre:

“Hace unos meses mi papá falleció… Nos dio la esperanza de saber que nos visitaría y tendría comida y agua para su viaje de regreso, y con esto aliviamos su alma y le dejamos saber que estamos bien y que seguimos pensando en él.”31

Esto suena mucho como lo que se supone son las características que acompañan la celebración de Día de los muertos, el concepto de la vida después de la muerte, la oportunidad de reunirse con los queridos fallecidos. No hay duda que sus respuestas corresponden al retrato de Paz en cuanto a la celebración. Lo que es significativo de la entrevista con Montserrat es la mención de que recibió ‘una formación católica’, y que la religión la da ‘esperanza de la vida eterna, donde no existe sufrimiento y puedes disfrutar del paraíso que reunirte con tus seres queridos.’32 De aquí, llegamos al próximo punto de este ensayo: el sincretismo religioso y la influencia católica sobre la cultura mexicana.

El sincretismo religioso

Hoy en día, la celebración del día de los muertos es un verdadero simbol de México, y una marca de identidad nacional.33 Es necesario, sin embargo, notar que muchos de los elementos cruciales del evento se pueden remontar al mundo Romano católico.34 Esto no aplica solo a la celebración, sino también a la cultura y historia de México. Existen pocos países cuya historia es tan interesante y compleja como la de México. Si regresamos 600 años atrás, encontramos en México muchas culturas diferentes tales como los Aztecas o los Mayas, y muchas otras.35 Aunque no compartieran una idioma, lo que si compartían era un visto cosmológico, para ellos la vida y la muerte no eran opuestos; la vida, la muerte, y la resurrección eran todos estados de un proceso cósmico.36 Es decir, cuando su cuerpo deja de funcionar, no muere, sino está transformándose en otra cosa. Como lo comenta Damián en su respuesta de si creía en la vida después de la muerte, “somos energía, ¿no?”37 La idea es que sigue hacer parte del universo de una manera u otra, manteniendo este equilibro que existe.38

Cuando los españoles llegaron a América, con ellos trajeron algo nuevo: una nueva religión, la religión del Román Catolicismo.39 Consecuentemente, lo que ocurre es un sincretismo religiosa en México, debido a esta mezcla curiosa del indígena el catolicismo.40 Durante los tiempos de la conquista, los Román Católicos dedicaban un día al año para celebrar los Santos, el día del primero de noviembre. El día siguiente era reservada para los espíritus, los que estaban atrapados en el purgatorio. La idea fue rezar por ellos, para ayudarlos a alcanzar al paraíso. Con el tiempo, esta tradición evolucionó en México y llegó a ser conocido como el Día de los muertos.41 Este catolicismo que fue importado a México cambió la situación que existía entre las civilizaciones indígenas anteriormente. Lo que antes eran principales colectivos para los aztecas, se convirtieron en principales individualizados.42 Se supone que ahora para el hombre moderno, incluso para el mexicano moderno, la muerte no tiene ningún sentido excepto como un final al proceso natural de la vida.43

Paz en cuanto al ‘hombre moderno’

Paz ha comentado que la dualidad de México le ha preocupado desde la infancia,44 y que el mexicano contemporáneo reprime esta herencia dual, que en el mundo moderno, todo funciona como si la muerte no existiera,45 que la muerte está reprimida, ignorada, incluso negada. Señala también que vivimos en el siglo de la salud, la higiene, los anticonceptivos y las drogas milagrosas. Parece que Paz está criticando la tendencia de intentar prolongar la vida en la sociedad moderna. Tal vez para Paz, eso pone en peligro la idea de que la muerte debería ser parte de un ciclo natural de la vida.46 Sin embargo, no puedo sino preguntarme ¿qué y quién define lo que es y lo que no es natural? Damián señala que “el avance de la sociedad y de los recursos médicos, es algo que ha ocurrido continuamente desde siempre.”47 Esto es una respuesta legitima. Seguramente, si el avance de la sociedad es un proceso continuo, ¿qué significa que debe ser innatural? Como seres humanos inteligentes, es normal que mejoremos nuestra vida y el mundo en el que vivimos. Brandes también tiene una respuesta valida en relación con la critica de Paz, explicando que aunque los angloamericanos y europeos gastan mucha energía, tiempo y dinero en intentar prolongar su esperanza de vida, también lo hacen los mexicanos cuando se lo pueden permitir.48 Parece una buena observación, y por eso pregunto, ¿qué tiene de malo combatir la enfermedad o intentar vivir una vida mas saludable? Si están disponibles los recursos, ¿porque no usarlos? Tendría que compartir el punto de vista de Brandes que quizás México y el Occidente no son tan divergentes, después de todo.

Las influencias de Paz

Es importante reconocer que El laberinto es la obra de un poeta; es extremadamente lirica, subjetiva, y viene de una visión poética. Es arte. Paz no es científicamente ni racionalmente psicoanalítico.49 Paz concibió El laberinto gradualmente, durante el año y medio que pasó en California, pero la escritura tuvo lugar en Paris durante el verano del año 1949. Durante este periodo en Francia, el escenario intelectual obviamente condicionó las actitudes y los pensamientos del autor.50 Paz también trabajó como embajador de México en la India entre los años 1962 y 1968. Vivió en Nueva Dehli en este tiempo y estudiaba las culturas diversas, las estéticas y las religiones de la India. Como escritor prolífico y diplomático, Paz aspiraba descubrir los vínculos culturales entre América Latina y Asia, en particular entre México y la India.51 La India le fascinó y los años que pasó allí le dieron una profunda meditación sobre la concepción del mundo, la vida y el arte.52 Es a través de esta contemplación de la cultura india, que Paz desarrolló sus visiones orientalistas.53 Así observamos que como poeta, Paz demuestra una fascinante sensibilidad a otras culturas y filosofías, lo que atrae a las personas, mexicanos o no, a su trabajo.54 Sin embargo, durante su vida, y a pesar del premio Novel que ganó en 1990, Paz era una figura muy debatida en su propio país, y podría incluso describirse como un pensador políticamente incorrecto.55 Hay que reconocer la gran probabilidad de que su tiempo extenso, sumergido en estas culturas tan diferentes hubieran podido influir en su trabajo, dándole un conocimiento parcial. La vista de Paz sobre la percepción mexicana parece demasiado idealista – todo gira a torna al psique, y esto no necesariamente refleja una realidad o una verdad observacional. De hecho, Paz ha declarado explícitamente que “la verdad no es racional” y que “en México, al menos, la arte es más importante que la política.”56 Parece que Paz quiere retratar una diferencia extrema, sin ninguna evidencia concreta, lo que contribuye a su ‘larga lista de generalizaciones’, como escribe Carmichael,57 que homogeneiza al pueblo mexicano dentro de un único tipo.58

Conclusión

Antes de empezar esta investigación, no puedo negar que, hasta cierto punto, yo aceptaba esta romantización de la cultura mexicana, sin realmente ponerla en duda. Había leído El laberinto hace unos años, y no era hasta ahora, conduciendo esta investigación, que empecé a cuestionar el retrato de Paz. Como alguien que nunca había visitado México, tomaba su retrato a valor nominal. No obstante, desde un punto de vista personal, mi experiencia de la ‘fiesta’ que se supone se incorpora en el día de los muertos me dio una vista distinta de la celebración. Observé la celebración en el pueblo de Tzintzuntzan, Pátzcuaro, en el estado de Michoacán. Anteriormente, en las calles de Guadalajara durante las semanas que precedieron la celebración, se podía observar las calaveras y las ‘catarinas’ enormes en las grandes plazas. Por esa razón, me esperaba a ver lo mismo en Tzintzuntzan, tal vez con una atmosfera aun más festiva – es decir, mucha música, baile, comida. Sin embargo, en el cementerio donde pasamos la noche del 1 de noviembre, la atmosfera fue mucho mas sombrío de lo que esperaba. En retrospectiva, no creo que seria descabellado suponer que las expectativas que tenia anteriormente de observar la celebración de carne y hueso, fueran construidas por los medios y la literatura, los que han tratado abundantemente la atmosfera alegre que caracteriza la celebración del Día de los muertos en México. Las obras de literatura que hacen cumplir estas ideas incluyen las de Brodman, Lope Blanch, Ferguson, y por último, pero no menos importante, Paz. En cuanto a las entrevistas, hay que reconocer que existen cuestiones generacionales y geográficas. Las entrevistas dan un vistazo a las actitudes de algunos mexicanos, pero estas opiniones no se deberían tomar sus valores faciales, tampoco. Es fácil filtrar una respuesta sin darse cuenta, contestando de una manera que se cree que el entrevistador quiera escuchar. Además, como extranjera, estoy muy consciente de la posibilidad de que algunos entrevistados hubieran podido simplificado sus respuestas por miedo de yo no entendería completamente. Por útil que sea una entrevista, no nos proporciona una verdad objetiva, sólo la opinión de dicha persona (que, como mencionado, puede ser distorsionada). Lo que sí muestra este ensayo es que la sociedad y la cultura mexicana son más diversas de lo que su reputación las da crédito. Esto significa que la pregunta no tiene una verdadera respuesta, pero que esto es una respuesta en sí mismo. Homogeneizar la vista del pueblo mexicano seria el equivalente de decir que como miles de personas celebraron la boda real, todos los británicos están a favor de la monarquía. Eso seria, por supuesto, una vista ingenua, tal como seria asumir que el Día de los muertos seria perfectamente indicativo de la perspectiva mexicana acerca la muerte.

Apéndice

Cuestionario:

  1. ¿Qué opinas de la muerte?
  2. ¿Tienes miedo de la muerte?
  3. ¿Crees en la vida después de la muerte?
  4. ¿Hablas del tema de la muerte en tu vida cotidiana?
  5. ¿QuépiensasdelacelebraciónDíadelosmuertos?

Nota: Los números en paréntesis se refieren a las notas al pie del ensayo, y las frases subrayadas son las frases que se citan en el ensayo.

1. Fernando (27 años)

  1. Es algo natural, parte de la vida de nuestra existencia como seres humanos. Desde mi perspectiva, es algo que nos impulsa, ya que representa el final del camino en nuestra vida terrenal, de modo, que al tener en mente que el tiempo en algún momento se va a agotar, nos exige disfrutar y celebrar cada momento de la vida.
  2. Por supuesto que sí. Como personas me parece que el miedo a la muerte es algo totalmente natural. (26) El hecho de no tener la certeza de saber cuál es el siguiente paso es lo que realmente nos atemoriza. Sin embargo, algunos puede estar más listos y preparados para cruzar la barrera.
  3. En el sentido estrictamente religioso no. Pienso que cuando la energía y vitalidad que habita en nuestro cuerpo lo abandonan, ésta se transforma de alguno modo.
  4. Si, en realidad, la muerte es algo que está siempre presente la sociedad, nuestra forma de vida se ha vuelto más violenta con el pasar de los años, de modo que la muerte en muchas de sus formas se ha convertido en un tema recurrente en la cotidianidad.
  5. Es una de las celebraciones más antiguas de México, y por ninguna razón debería de perderse. A diferente de otras culturas en México celebramos la muerte, no porque sea el fin, sino porque representa el inicio de un nuevo camino. Además, manifestar el respeto por los muertos los ayuda a mantenerlos en nuestra memoria.

2. Mayra (24 años)

  1. Para mí la muerte es un paso más en la vida, es el único destino a donde todos vamos a llegar sin importar los bienes que se tengan o el lugar donde éste, por eso el famoso dicho “cuando te toca, te toca”, es algo al que no puedes escapar cuando ya está destinado para eso, es un proceso natural. (18)
  2. Lo que más miedo me daría es tener una muerte bajo circunstancias difíciles, como una enfermedad muy grave o en medio de una guerra, o en un accidente.
  3. Si creo que existe algo más después de que falleces, probablemente no en la reencarnación, pero sí creo que como somos energía ella se transforma en algo más y parte de tu esencia se queda en este mundo.
  4. Debido a la situación del país, es común encontrar en las noticias, sobre muertos y heridos en diversas partes del país, y por desgracia se a convertido en un tema del día a día; fuera de eso, son pocas las veces que hablo sobre la muerte con mis familiares y amigos.
  5. De todas las celebraciones que tenemos en México es mi favorita, ya que me gusta cómo se conmemora a tus seres queridos, como se les hace un altar, para que estén presentes contigo un día, recordar lo que les gustaba, como eran en vida es una forma de no olvidarlos. Además me gusta la representación de la Catrina, (la muerte) y como ella no es mala, es sólo el trabajo que le tocó hacer y que por eso no deberíamos odiarla; me gusta como los panteones se llenan de flores. Al igual que se festeja el día del amor y la amistad, el día de la madre, el padre, había que tener un día especial para los que ya se fueron, y eso es lo que se hace, se festeja como si todavía estuvieran aquí.

3. Abraham (31 años)

  1. Es la continuación de la vida del ser en otro estado no meteríalizado
  2. A la muerte no se debe de tenerle miedo únicamente respeto
  3. Creo profundamente en la reencarnación del alma para el seguimiento de su evolución en una nueva vida con nuevas pruebas de acuerdo a la ley del carna
  4. Si lo hago con mis pacientes cuando es necesario a la.muerte hay que tenerla presente todos los días por que se aparece de repente
  5. La celebración del Día de los muertos es ritual ancestral de gran valor que nos da identidad y nos reafirma el sentido de la existencia a través del reconocimiento de nuestros ancestros, es una convivencia de respeto entre los que ya no estan, los que si estamos aún y la muerte como administradora.

4. David (25 años)

  1. Inevitable parte de nuestro paso en esta vida. (17)
  2. Me imagino que la respuesta a esta pregunta cambia con el tiempo, pero por ahora si le tengo un poco de miedo a la muerte.
  3. No como el concepto que tenemos ahora de vida, somos energía… nos transformaremos.
  4. Muy pocas veces.
  5. Una tradición mística y bonita, recordar a los seres que ya se fueron en un día en especifico es algo magnifico.

5. Gabriela (21 años)

  1. La muerte es un proceso natural (18). Todos nacemos y morimos, por lo que debemos de disfrutar cada día como si fuera el último. Muchas veces siento curiosidad por saber que pasa después de la muerte.
  2. No siento que tenga opción, la muerte pasa cuando debe ocurrir. No tengo miedo, aunque tengo muchas aspiraciones que me gustaría realizar. Más que nada me da miedo la muerte de mis seres queridos, no temo tanto por mi muerte. Pero tener que pasar por el dolor de perder a alguien que aprecio, es algo que me da mucho miedo.
  3. Me gusta pensar que sí hay algo después. Sino, creo que no entiendo el punto de la vida. Me gusta pensar que hay una energía más fuerte y que somos parte de ella. Hay mucha gente religiosa en México que cree en la vida después de la muerte. No es muy común encontrarse con gente atea, mismo si no practica la religión, la mayoría de las personas cree en Dios.
  4. Sólo cuando escucho que alguien falleció, trato de pasar más momentos con las personas que quiero. A veces hablamos de que es lo que pasa y de nuestras tradiciones. Muchas veces, la gente toma como un chiste la muerte y vive todos los días sin preocuparse.
  5. Creo que un evento cultural de gran importancia en nuestro país. Es una oportunidad para recordar a nuestros seres queridos que ya no están con nosotros. Y es bonito pensar que ellos pueden ver esta celebración y no los olvidamos. El sentimiento de la gente que monta altares de día de muertos es algo muy auténtico y único de nuestra región.

6. Montserrat (29 años)

  1. Creo que la muerte es parte natural de la vida, todo tiene un ciclo. (46)
  2. No, creo que mientras estés consciente que es un destino al que todos vamos a llegar todo está bien. (25) Nada es eterno, así que tienes que vivir tu vida de la mejor manera posible y hacer que cada día cuente.
  3. Sí, recibí una formación católica. Es reconfortante tener la esperanza de la vida eterna, donde no existe el sufrimiento y puedes disfrutar del paraíso y reunirte con tus seres queridos. (32)
  4. Sí, en México es un tema recurrente en muchos sentidos y no nos da miedo hablar del tema.
  5. Cuando era niña el día de muertos era sólo una tradición donde lo más emocionante era comer el tradicional pan (delicioso) que sólo se produce en esa fecha. Hace unos meses mi papá falleció y tomó un sentido diferente. Mis hermanas y yo le construimos un altar, siguiendo las reglas e incluyendo cosas que a él le gustaban. Nos dio la esperanza de saber que nos visitaría y tendría comida y agua para su viaje de regreso, y con esto aliviamos su alma y le dejamos saber que estamos bien y que seguimos pensando en él. Todo esto es con la ilusión de que las almas de nuestros seres queridos puedan visitarnos y regresar al cielo a descansar.

7. Andrés (28 años)

  1. La muerte es por demás inevitable. Es lo único seguro que tenemos en esta vida. Eso es lo que hace la vida más valiosa y hermosa, que solo pasa una vez, pero bien vivida, con una sola basta.
  2. No le tengo miedo en absoluto. No obstante a la de algún ser querido cercano sí.
  3. Claro, y también creo que vivimos más de una vida
  4. De vez en cuando, pero no es un tema que decida tocar en mis conversaciones.
  5. El Día de los Muertos es a mi parecer la mejor celebración que existe para honrar la vida de las personas que queremos. Se honra a los muertos a través de cómo vivieron y que cosas buenas dejaron tras de sí. Además es un evento lleno de luz, y de colores.

8. Arturo (30 años)

  1. No entiendo muy bien la pregunta, supongo que no hay nada que opinar. Llega o no llega. Algún día todos estaremos muertos pero no hay por qué estar pensando en ello todos los días.
  2. No, sé que algún día llegará y en vez de pensar en eso, pienso en disfrutar la vida que tenga en esta tierra.
  3. Creo que podemos llegar a pasar a un segundo plano. No sé si llamarlo vida después de la muerte, pero creo que nuestras almas van a algún lugar. Podría decirse a otra dimensión, a un lugar que se determina por tus acciones, pero con un merecido descanso al fin.
  4. No mucho. Sí ha sido un tema de conversación en mi vida, pero no es un tema que se repita frecuentemente.
  5. Me gusta. Creo que es una manera muy tradicional y optimista de recordar a los que ya no están con nosotros. En vez de ser un día de tristeza, es un día de festejo, celebración y comida. Creo que a nuestros difuntos les gustaría que se recordara sus buenos momentos en la tierra y cuánto los quisimos, que sentir una pena horrible porque ya no están con nosotros.

9. Ernesto (30 años)

  1. Flaca huesuda que en algún momento todos vamos a enfrentar.
  2. No tengo miedo a morir pero sí a una muerte lenta y dolorosa.
  3. Creo que seguimos presentes como Gasparín (Casper) viendo y guiando (o molestando) a los vivos.
  4. Chin, no lo menciono pero porque no es un tema que se toca en la vida cotidiana, sólo cuando hablo con mis familiares de algún ser querido que murió.
  5. Me gusta que celebremos a los muertos porque así los recordamos en una manera positiva y los mantenemos vivos en nuestros más hermosos recuerdos.

Entrevistas:

10. Ana (21 años)

Qué piensas del día de los muertos?
Yo soy del ensenada baja california; es una ciudad relativamente nueva si la comparas con todo México. Yo sigo la tradición, pero mi familia no es así, no construimos un altar en mi casa ni nada. Por ejemplo, las familias del centro sí lo hacen. Compran todas las cosas y así. Mi familia y yo sólo vamos al panteón y pensamos en las personas que se han muerto, y les ponemos flores. Compras pan de muerto para tu casa.

¿Crees que existe una perspectiva distintamente mexicana respecto a la muerte?
La perspectiva que yo siento que la mayoría de los mexicanos acerca la muerte es que, pues que los muertos nunca se mueren. Que siempre están allí que siempre están vivos. Pues sí se cree en los espíritus, que están cerca de nosotros. Ponemos comida también porque se supone que baja la persona y se come la comida que le gusta. Pero creo que los mexicanos sí creen en que las personas muertas siguen cerca de nosotros. El día de los muertos es un día en el cual tu los recuerdas. Porque claro que en tu vida cotidiana si algún familiar muera, es muy triste entonces tienes ese día para recordarlos, reflexionar sobre la vida. Yo digo que es una tradición bonita, ¿no? Pues, es de alegría etc. No se pone triste, es al revés, te tomas la muerte como parte de la vida. Pues, claro hay gente que se pone triste porque bueno es normal pero en general es para recordar las cosas buenas etc.

Tienes miedo de la muerte?
Es un estado del ser humana inevitable. No es que tu mueras, sino que cambias. Para mi es mas bien el cambio, la muerte. Creo que la muerte es como un etapa, como todos, como cuando eres un niño y transformas en adolescente y luego en adulto, y luego la muerte. Creo que después de la muerte obviamente va a pasar algo contigo, sabes, no desapareces del planeta. Porque la materia se construye y se destruye de esa forma. Creo que sigues algo. Obviamente no tenemos la capacidad ahorita de saber que onda pero yo lo veo como nada mas que un estado y como un cambio. No le tengo miedo a la muerte. No estoy diciendo ‘Ah, no me importa que muera!’, no. Es más que siempre estoy lista si me va a pasar algo, pues no, estoy bien. No sé. No le tengo miedo, no. Pero claro que no me gustaría morir porque la vida esta muy cool. [se ríe] Es una bendición, ¿sabes? (16)

Qué te gusta de la celebración?
A mi me gusta la celebración, me gustan los flores, el pan de muerto, lo adora [se ríe]. Pues, es muy mexicana. (3)

11. Damián (28 años)

¿Tienes miedo de la muerte?
No, no me da miedo. (27) Este, pues no sé, es lo único que tenemos que sabemos que es cierto, que va a pasar tarde que temprano.

¿Crees que la mayoría de los mexicanos celebran la muerte porque es parte de la cultura o porque realmente no la tienen miedo?
Pues, no es que no la tengamos miedo. (28) En teoría el día de los muertes es el día en el cual se trata de generar un portal, a través del altar, donde se recuerda a los muertos, a los seres queridos, y en el altar ahí pones objetos o cosas que les gustaban. Y este el día de los muertos, se supone que por esos artículos que pones ahí en el altar, se genera un portal en el cual el muerto viene acá este mundo y pues, se esta allí.

¿Crees que hay una vida después de la muerte?
Yo creo que sí. ¿Somos energía, no? (37)

¿Hablas de la muerte en tu vida?
La muerte también es un tema de tabú aquí en México, definitivamente. Hacemos lo que podemos para bromear o burlarnos de la muerte o temas que se consideran tabú. Más bien es cultural, nos burlamos de nosotros mismos, de la política etc. Nos burlamos de todo. (13)

¿Y piensas que esta forma de burlar de la muerte oculta un miedo de ella?
Puede ser. Esta forma de burlarte de la muerte es una forma de escurar(?) ese sentimiento de tabú que genera el hecho de que sabes que te vas a morir.

Eso es interesante-
Pues, puede ser – yo tampoco lo había pensado antes. Así celebramos el día de los muertos y claro que se puede decir que es una celebración. Y es una celebración bastante mística; sabes, el hecho de conceptualizar que alguien viene de otro mundo y está contigo en ese día, suena súper místico, ¿no?

Es una celebración en que lo que la gente hace es recordar a esa persona que falleció.

Entonces, por medio de esos recuerdos que se generan, pues estás trayendo también, indirectamente, a la persona. Estás trayendo la persona que ya falleció a ti, a tu memoria. Entonces, de una o otra forma, revivas esa persona, en ti. Está chido, la verdad, el hecho de tener un día en el cual se celebra o recuerdas a gente que falleció. No tiene que ser por el hecho de que sea un tabú, o sea la muerte. No tiene que ser algo feo, tampoco. Está más chido, la celebración, porque estás celebrando, estás recordando alguien.

Entonces, ¿estás diciendo que el hecho de la muerte es algo triste, pero la celebración es algo bueno, y una forma de ver la muerte de una manera más positiva?
Eso, exactamente. Es una forma de aliviar con el hecho de que la muerte es inevitable.

¿Y cuando eras niño, creciste con estas perspectivas de la muerte?
Es una buena pregunta. El primer acercamiento que tuve con la muerte fue una tía que falleció. Ella murió de cáncer, y pues, me tocó ir a su funeral. Yo era mas chiquito, era niño, y muy curioso, entonces al funeral me acerqué por curiosidad de ver y pues vi a mi tía que estaba muerta. Pues, vi algo que no era lo que yo había recordado sobre mi tía. Ahí, me tocó clarísimo, como “Ay wey, que pedo?! Que esta pasando?!” Y… viendo que todo el mundo estaba triste, llorando. Ahí fue, se puede decir, el primer acercamiento que tuve de que “Ay wey, la muerte existe.” Y creo que es un proceso, ¿no? Te respondí inicialmente que “Ay no, no tengo miedo”, y realmente, pues.. es una cuestión de “sí, pero no”. (28)

Pues es, de acuerdo con tu experiencia propia, o lo que vas viviendo lo que vas escuchando, en noticias etc., vas creando tu propia percepción sobre lo que es la muerte, ¿no? Y también tu propia evolución como persona sobre que tanto terminas temiendo a la muerte o que tanto tu ves mejor ignorar ese tema… Creo que es algo muy personal.

Sí, exactamente. Cuando se piensa en el ‘Día de los muertos’ aquí en Europa, pensamos en la celebración y a algunos de nosotros, parece que es una perspectiva que tienen todo los mexicanos, y que es una experiencia colectiva, pero no lo es, ¿verdad? ¿Es una cosa individual, no?
Sí, es algo personal. Suena muy bonito, celebrar los muertos, ¿no? Pero también yo tengo el mismo temor que todo el mundo, seguro, en Inglaterra tiene, ¿no? El hecho de que no me atreva quizás pensar en la muerte de mi madre, o de mi padre. Mejor bloquear y te vas a otra cosa. (28) Sigue siendo tabú.

Crees que los mexicanos la ‘bloquean’ tanto que los europeos? O no?
Sí.

Pero de una manera diferente, ¿es eso? ¿Que no lo ignoran?
Sí, exacto. Esa celebración ayuda mucho porque es una forma positiva de aceptar la muerte. Pero tenemos el mismo tabú. (46)

Octavio Paz, en su libro El laberinto de la soledad, expresa que vivimos en ‘el siglo de la salud, de la higiene, los anticonceptivos y las drogas milagrosas,’ y implica que esto muestra una denegación de la muerte. ¿Estás de acuerdo?
Pues, no. El avance de la sociedad y de los recursos médicos, es algo que ha ocurrido continuamente desde siempre. (47) El progreso científico, y los productos médicos ofrecen la oportunidad de salvar las vidas amenazadas por enfermedades graves, accidentes etc. Creo que cada sociedad tiene una responsabilidad de proteger a los ciudadanos si se permite.

Referencias bibliográficas y electrónicas

1 Brandes, Stanley “Visiones mexicanas de la muerte” en Etnografías de la muerte y las culturas en América Latina. Univ. de Castilla La Mancha (2007) p.39.
2 Brandes, Stanley. “The Day of the Dead, Halloween, and the Quest for National Identity.” Journal of American Folklore 111.442 (1998): p.362 Web. Recuperado 23 Febrero 2015, de http://www.jstor.org/stable/541045
3 Ver apéndice: entrevista con Ana.
4 Lope Blanch, Juan M. Vocabulario mexicano relativo a la muerte. México D.F.: UNAM, (1963): p.8.
5 Acevedo Ibáñez, A. El proceso de la entrevista: conceptos y modelos. México, D.F. (1988). p.37.
6 Brandes, Stanley. ”Sugar, Colonialism and Death: On the Origins of Mexico’s Day of the Dead.” Comparative Studies in Society and History 39.2 (1997): p.274 Web. Recuperado 23 Febrero 2015, de http://www.jstor.org/stable/179316
7 Ibid., p.272.
8 Stanton, Anthony. “Models of Discourse Hermeneutics in Octavio Paz’s El laberinto de la soledad” en Bulletin of Latin American Research Vol. 2o, No. 2 (2001) p.211.
9 Gardels, Nathan. “The Border of Time.” NPQ (1987) Recuperado 6 Marzo 2015, de http://www.digitalnpq.org/archive/1987_winter/border.html
10 Ibid., p.225.
11 Paz, Octavio. El laberinto de la soledad y otras obras. Nueva York: Penguin Books, (1997): p.63.
12 Ibid., p.63.
13 Ver apéndice: entrevista con Damián. 14 Ver apéndice: entrevista Damián.
15 Fuentes, Carlos.
16 Ver apéndice: entrevista con Ana.
17 Ver apéndice: entrevista con David.
18 Ver apéndice: entrevista con Mayra.
19 Brandes, “Sugar, Colonialism and Death” Op. Cit., p.273.
20 Stanton, “Sugar, Colonialism and Death” Op. Cit., p.273.
21 Ferguson, Edna. Fiesta en México. Nueva York: Knopf (1934): p.199.
22 Taub, Emmanuel. Otredad, orientalismo e identidad: nociones sobre la construcción de otro oriental. Buenos Aires: Teseo, (2008): p.19.
23 Grimson, Alejandro. “¿Guerras culturales o cultura de la guerra?”, en Encrucijadas. Revista de la Universidad de Buenos Aires, 15.II. p.59.
24 Brodman, Barbara. The Mexican Cult of Death in Myth and Literature. Gainesville: Univ. Press of Florida, (1976): p.39.
25 Ver apéndice: entrevista con Montserrat.
26 Ver apéndice: entrevista con Fernando.
27 Ver apéndice: entrevista con Damián.
28 Ver apéndice: entrevista con Damián.
29 Lope Blanch, Op. Cit. p.11.
30 Brandes, “Visiones mexicanas de la muerte” Op. Cit. p.38.
31 Ver apéndice: entrevista Montserrat.
32 Ver apéndice: entrevista Montserrat.
33 Brandes, “The Day of the Dead, Halloween and the Quest for National Identity.” Op. Cit. p.362 34 Ibid., p.363.
35 García Jordan, Pliar. Las raíces de la memoria: América Latina, ayer y hoy, quinto encuentro debate. Barcelona: Edicions Universitat Barcelona (1996): p.166.
36 Gardels, Op. Cit.
37 Ver apéndice: entrevista con Damián.
38 Ortiz de Montellano, Bernardo. Medicina, salud y nutrición aztecas. (México: Siglo XXI, 1993), p.53.
39 Brandes, “The Day of the Dead, Halloween and the Quest for National Identity.” Op. Cit. p.363
40 Haberstein, Robert W.; Lamers, William M. Funeral Customs the World Over. (Wisconsin: Bulfin Printers, 1963), p.592.
41 Brandes, “Sugar, Colonialism and Death” Op. Cit. p.282.
42 Quiroga, José. Understanding Octavio Paz. (South Carolina: UP, 1999), p.76.
43 Ibid., p.75.
44 Aridjis, Homero. “In Memoriam Octavio Paz: The Poet in his Labyrinth” Salmagundi 124.135 (2000), p.174 Web. Recuperado 3 Abril 2015, de http://www.jstor.org/stable40549193
45 Paz, El laberinto de la soledad, Op.Cit. p. 62.
46 Ver apéndice: entrevista con Montserrat.
47 Ver apéndice: entrevista con Damián.
48 Stanley Brandes “Visiones mexicanas de la muerte” Op. Cit. p. 38.
49 Chavarría, Jesús. “A Brief Inquiry into Octavio Paz’s Laberinto of Mexicanidad.” The Americas 27.4 (1971), p.383 Web. Recuperado 21 Febrero 2015, de http://www.jstor.org/stable/9798566
50 Stanton, Op. Cit. p.212.
51 Hagimoto, Koichi. ‘From Hegel to Paz: Re-reading Orientalism in Latin American Writing.’ Hipertexto 17. (2013): p.25. Web. Recuperado 1 Abril 2015, de http://portal.utpa.edu/utpa_main/daa_home/coah_home/modern_home/hipertexto_home/docs/H iper17Hagimoto.pdf
52 Ruiz de la Cierva, María Carmen. ‘La influencia de Oriente en Paz,’ (Revista UNAM Digital, 2008) Web. Recuperado 1 Abril 2015, de http://www.revista.unam.mx/vol.9/num10/art77/int77_2.htm
53 Hagimoto, Koichi. Op. Cit. p.25.
54 González-Ormeroda, Alejandro. ‘Octavio Paz’s India’ Third World Quarterly, 35.3. (Taylor and Francis, 2014) Web. Recuperado 2 Abril 2015, de http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/01436597.2014.895119?journalCode=ctwq20
55 Stanton, Anthony. Op. Cit. p.211.
56 Paz, Octavio. “El surrealismo,” Las perlas del olmo. (México: Imprenta Universitaria, 1957), p.167 57 Carmichael, Elizabeth; Sayer, Chlöe. The Skeleton at the Feast: The Day of the Dead in Mexico. (Austin: Univ. Texas Press, 1991), p.10.
58 Brandes, “Visiones mexicanas de la muerte” Op. Cit. p.32.

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